Antes de mover una pala, medimos sol, suelo, viento y agua. Después coordinamos etapas, tiempos y responsabilidades para que sepas qué esperar en cada visita.
Antes de arrancar cualquier proyecto en Anchor Gardens dejamos por escrito qué entra y qué no entra en cada etapa. No es burocracia: es la forma de evitar malentendidos cuando el jardín ya está en obra y las decisiones se toman rápido. Estas son las aclaraciones que aplicamos siempre, tanto en jardines residenciales como en patios, terrazas y sistemas de riego.
Es la visita técnica donde medimos el terreno, registramos orientación, horas de sol por sector, tipo de suelo, pendientes y dirección del viento predominante. También anotamos dónde están las tomas de agua y la presión disponible. Sin este paso no proyectamos: cualquier plano hecho sin relevamiento es una suposición.
Incluye poda según especie y estación, control de malezas, revisión de goteros y filtros, ajuste de programadores y reposición de plantas que no prendieron por causas atribuibles al sistema instalado. No incluye recambio de plantas por cambio de gusto, ni reparaciones por daños de terceros, mascotas o granizo.
Los plazos que damos son estimados y dependen del clima, la disponibilidad de plantas en vivero y el acceso al predio. En Mendoza, el Zonda y las lluvias de verano pueden correr una semana de trabajo. Avisamos por WhatsApp o mail apenas detectamos un desvío, no esperamos al final.
Garantizamos el prendimiento de las especies que proveemos durante los primeros 90 días, siempre que el riego y el mantenimiento sigan el plan acordado. No garantizamos plantas compradas por el cliente en otro vivero ni ejemplares trasplantados desde otro jardín, porque desconocemos su historial y estado radicular.
No prometemos "riego automático sin pensar". Todo sistema necesita revisión mensual de filtros, limpieza de goteros y ajuste de tiempos por estación. Si el agua de pozo trae sedimentos, la frecuencia de mantenimiento sube. Lo decimos desde el inicio para que nadie se sorprenda a los seis meses.
Los ajustes de diseño se aceptan hasta el inicio de la etapa correspondiente. Una vez colocados los materiales o plantado un sector, cualquier modificación se trata como trabajo adicional y se cotiza aparte. Preferimos decir esto de frente antes que discutirlo sobre el terreno.
Si algo de esto no coincide con lo que esperabas, conviene hablarlo antes de firmar el acuerdo. Escribinos a contacto@anchorgardens.com o llamanos al +54 261 614 7382. También podés leer las condiciones generales y la política de privacidad.
En Anchor Gardens trabajamos por etapas y no salteamos pasos. Esto es lo que suele pasar desde la primera visita hasta que el jardín queda funcionando solo, con los tiempos reales que manejamos en Mendoza.
Semana 1
Medimos pendientes, orientación y horas de sol por sector. Revisamos si el suelo drena o se compacta, de dónde viene el viento y qué presión tiene la conexión de agua. De acá sale un plano simple y un listado de especies posibles.
Semanas 2 a 3
Presentamos la propuesta de diseño: circulaciones, canteros, deck o pérgola si hacen falta, y la lógica del riego. La discutimos en una reunión y corregimos lo que no cierre antes de mover una sola piedra.
Semanas 4 a 6
Nivelamos, armamos terrazas si el lote tiene caída, colocamos bordes y muros bajos de piedra local. Instalamos el tendido de riego por goteo con válvulas por sector, filtro y programador. Esta etapa es la más ruidosa y la más difícil de apurar.
Semanas 7 a 8
Plantamos agrupando especies por necesidad de agua y sol, no por capricho estético. Después medimos caudal real en cada sector y corregimos tiempos. Los primeros días de riego son clave para que las plantas jóvenes prendan bien.
Mes 3 en adelante
Volvemos a las tres semanas para ver cómo respondió cada sector, reponer lo que no prendió y ajustar el programador según la estación. Si contratás mantenimiento, queda un calendario por temporada con poda, abono y control de plagas.