Diseño de paisaje
Plano de plantación, movimiento de suelos y definición de sectores. Trabajamos con la topografía real del lote, no con un ideal de revista.
Acá vas a encontrar qué incluye cada modalidad de proyecto: desde el diagnóstico inicial del terreno hasta el seguimiento del riego y las plantas. Según el tamaño del jardín, el tipo de suelo y cuánto tiempo quieras dedicarle al mantenimiento, conviene una u otra.
Cada jardín arranca con una visita al terreno. Medimos sol, viento, pendiente y tipo de suelo antes de proponer nada. Después armamos un plan por etapas, con lo que se puede hacer ya y lo que conviene dejar para la temporada siguiente.
Plano de plantación, movimiento de suelos y definición de sectores. Trabajamos con la topografía real del lote, no con un ideal de revista.
Frentes, fondos y galerías pensados para el uso diario: chicos, mascotas, reuniones. Elegimos especies que aguanten el sol de tarde mendocino.
Espacios chicos entre medianeras o sobre losa. Resolvemos peso, drenaje y sombra con macetas grandes, deck y media sombra desmontable.
Cálculo de caudal y presión, sectores por tipo de planta, filtro y programador. Ajustamos tiempos por estación para no regar de más en primavera.
Agrupamos especies por necesidad de agua y luz. Aguaribay, jarilla, lavanda y gramíneas conviven mejor que un cantero de plantas sueltas.
Visitas según temporada: poda, abono, control de plagas y revisión de goteros. Llevamos un registro simple de lo hecho cada mes.
Si querés ver cómo aplicamos esto en casos concretos, mirá los formatos de trabajo o pasá por nosotros para conocer el estudio.
Antes de arrancar un proyecto, conviene aclarar algunas cosas. Acá van las dudas más comunes sobre formatos de trabajo, alcance y tiempos.
Relevamiento del terreno, lectura de sol y viento, propuesta de diseño con planos y listado de especies, y ejecución por etapas. Si querés, también nos ocupamos del sistema de riego y del mantenimiento posterior. La idea es que no tengas que coordinar tres proveedores distintos.
Sí. Entregamos el plano, la paleta vegetal y las indicaciones de riego para que lo hagas a tu ritmo. Ese formato sirve mucho en patios chicos o cuando ya tenés un jardinero de confianza. Igual quedamos disponibles para consultas puntuales durante la obra.
Es lo más habitual. Empezamos por lo estructural (niveles, drenaje, riego) y dejamos canteros y plantación para una segunda etapa. Así el jardín no queda a medias y podés ir sumando sin rehacer lo hecho.
Depende del tamaño y del momento del año. Un patio interno puede resolverse en pocas semanas, mientras que un lote con pendiente y riego completo lleva más tiempo entre movimiento de suelo, instalaciones y plantación. En la primera visita te damos un orden de etapas realista.
Sí, con visitas mensuales o estacionales según lo que pida el jardín. Incluye poda, control de plagas, ajuste del riego y reposición de plantas que no prendieron. Muchos clientes lo toman los primeros seis meses, que es cuando el jardín se acomoda.
Lo cerramos por escrito después de la visita técnica: qué hacemos nosotros, qué queda de tu lado y en qué orden. Si querés ver el detalle antes de escribirnos, podés revisar las condiciones de trabajo o consultar cómo tratamos tus datos en la política de privacidad.